Todos somos Teólogos

Quizás te estes preguntando ¿Qué es ser un teólogo? Y para responder a esta pregunta necesitamos conocer primeramente aquel termino que te define como tal, esto por lo tanto es, aquella persona que se dedica a la teología. Ahora debemos ubicar el significado y para eso debemos ir a su etimología y luego a su contexto histórico.
Etimología: La palabra teología tiene su origen en el griego, compuesta por el genitivo θεος (Theos) Que es Dios, y el nominativo λογος (Logos) que expresa “estudio”, “razonamiento” o “discurso”
Significado: Por tanto, el diccionario de la universidad de Oxford define esta palabra como aquella ciencia cuyo trabajo es conocer acerca de Dios, es decir, ciencia que trata a Dios y el conocimiento del hombre acerca de Él.

CONTEXTO HISTORICO

El empleo de esta palabra se le adjudica al pensamiento politeísta que trata sobre aquellos hombres de la antigua Grecia (1200 a.C y 146 a.C) que creían en más de un dios. El termino fue usado por primera vez por Platón en su obra La republica (año 379 a.C) para referirse a la comprensión de la naturaleza divina por medio de la razón.
Más tarde, Aristóteles (año 350 a.C) empleo el termino en diferentes escenarios dándole dos significados:

** En primer lugar, en un sentido peyorativo, es decir, transmitiendo una connotación negativa de desprecio o poco respeto, empleo el termino de teología como denominación del pensamiento mitológico inmediatamente previo a la Filosofía.
** En segundo lugar, la definió como una rama fundamental de la Filosofía, de ahí la disciplina llamada como filosofía primera o estudios de los primeros principios, y por su parte, mas tarde queda llamada como Metafísica.
A su turno, Para los estoicos el término «teología» abrazaba todos aquellos estudios relativos a Dios, ya se tratase de conocimiento mitológico, filosófico o litúrgico.
Los cristianos dudaron mucho tiempo y tardaron en decidirse a aceptar la palabra teología, tan contaminada por la mitología pagana, para designar sus esfuerzos orientados hacia un conocimiento más profundo del Dios vivo, que se nos reveló en Cristo. En el empleo cristiano de este vocablo, Clemente de Alejandría, y más especialmente Orígenes, forman los dos primeros eslabones, que se aclaran y complementan con la aportación de Eusebio de Cesárea. A partir de Eusebio, el vocablo «teología» entra a formar parte, de un modo fijo, en el lenguaje teológico de la cristiandad
A su vez, muchos siglos más tarde, San Agustín quien fue un escritor, teólogo, y filosofo cristiano, tomo el concepto de teología natural como única teología verdadera de entre las 3 teologías presentadas por Varrón (caballero romano, polígrafo, militar y funcionario romano): la mítica, la política y natural (Forment Giralt, Eudaldo (1984). Intro. a la metafísica. Ediciones Universidad de Barcelona. P.21). sobre esta, situó la Teología sobrenatural basada en los datos de la revelación que es por parte de Dios para la salvación de sus escogidos.

EL hombre teólogo

Anteriormente mencionamos la Teología natural, esta trata sobre la concepción del ser humano sobre la palabra “Dios” como representación de la realidad y, por lo tanto, cabe decir que todo ser humano tiene una concepción de dicha palabra “Dios”. Si bien el ser humano no regenerado, es decir, aquel hombre que no ha sido transformado por aquella Deidad Todopoderosa llamada Dios que precede a toda criatura moralmente racional, aun este puede en algún determinado momento de su vida, tratar sobre dicha concepción ya que bajo la idea universal que Aristóteles expresa diciendo que “el deseo del hombre de conocer es por naturaleza”. Cabe decir entonces, que no solo los cristianos son teólogos, sino que, toda persona en el mundo lo es, porque todos tienen una idea acerca de cómo es Dios. Por lo tanto, la cuestión principal no se trata de decidir si vamos a ser teólogos o no, sino de si vamos a tener una teología verdadera o una falsa.
Ahora bien, es verdad que Dios se reveló en la creación y en la mente del hombre, pero el problema es que el hombre en su pecado suprime la verdad y se hace ciego ante la evidencia (Romanos 1:18-23). El pecado dañó nuestra epistemología (disciplina sobre el conocimiento de los objetos y sujetos). Esto hace que el hombre no pueda leer correctamente lo que Dios escribió en toda su creación, y por eso es un intento inútil construir nuestra teología solo por medio del razonamiento humano y el estudio de la naturaleza.
Nuestra sabiduría no nos conducirá a Él (1 Cotintios 1:21). Por lo tanto, su Palabra escrita, que es su revelación especial, se vuelve necesaria para nuestro conocimiento verdadero de Dios. Es por ello por lo que Sproul dice que la Biblia es “teología por excelencia, es el logos completo del Theos”.