La misión de la Iglesia Presbiteriana de Chile y de la Iglesia Divino Redentor de San Fernando es la de “rendir culto a Dios en espíritu y en verdad, predicar el Evangelio de Jesucristo, administrar los sacramentos del Bautismo y la Santa Cena, ejercer la disciplina con el fin de preservar la verdad y el deber cristiano, y efectuar obras de acción social según la ordenanza divina”.