– Papá, ¿en verdad Dios es bueno?
– Sí, lo es.
– ¿Y siempre es bueno?
– Hija, ¿por qué preguntas?
– Porque me cuesta creerlo.
– ¿Y por qué te cuesta?
– Porque todos pensamos o hacemos algo malo cada día.
– Hija, ¿y te has preguntado por qué nosotros hacemos cosas malas cada día?
– … ¿porque somos malos?
– Bien hija, esa es la respuesta. Tiene que ver con nuestra naturaleza pecaminosa.
– Papá, ¿y en el caso de Dios?
– Él sólo puede hacer cosas buenas porque su carácter es bueno. Él nunca cambia.
“Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación”.
(Santiago 1:17)