Gratitud

Historias

Se sentó, respiró con lentitud  y cerró sus ojos por un momento. La tienda en que trabajaba no la cerrarían. Durante dos semanas había estado muy afligida buscando trabajo, pues el cierre de la tienda era inminente. Sabía que, a su edad, no sería fácil encontrar trabajo y pensaba en sus hijos. De pronto suspiró y se sintió avergonzada. Se había olvidado de Dios, de darle gracias no sólo por el trabajo sino por la vida, la salud, sus hijos, una casa donde vivir y muchas otras cosas. Abrió sus ojos, inclinó su rosto y rogó a Dios su perdón.

“Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios”

(Salmos 103: 2).