Disfruta de la presencia del Señor, y él te dará lo que de
corazón le pidas.
Salmo 37:4 (Reina Valera Contemporánea)
Generalmente cuando leemos este versículo, podemos vernos ante la tentación de concentrarnos exclusivamente en la segunda parte de este (él te dará lo que de corazón le pidas), a todo el mundo le gustaría obtener lo que nuestro corazón desea. Pero este deseo muchas veces tiene su origen en nuestras pasiones carnales que están presentes en cada uno de nosotros.
Como cristianos, al leer este versículo debemos tener en cuenta, que la promesa de Dios de conceder los deseos de nuestro corazón está subordinada al mandamiento que aparece en la primera parte del versículo (disfruta de la presencia del Señor) así que, en esta meditación, nos centraremos en cómo podemos cumplir con este mandamiento.
En primer lugar, quisiera señalar que solo los cristianos pueden deleitarse en el Dios verdadero, el Dios revelado en las escrituras, puesto que a este Dios solo es posible conocerlo por medio de Jesucristo (Juan 1:18) es el Hijo unigénito de Dios, Jesús el Señor, el verbo hecho carne, quien nos ha dado a conocer al Padre. Así que solamente una persona que por la gracia de Dios haya llegado a poner su fe en Jesucristo puede verdaderamente conocer a Dios.
En segundo lugar, el requisito para que un cristiano llegue a disfrutar de la presencia de Dios, es justamente estando en su presencia, sabemos que Dios es omnipresente, es decir está en todo lugar, pero cuando nos referimos a estar en la presencia de Dios, estamos hablando de tener un tiempo de comunión, especial y personal con Dios. Esto se logra al exponernos a la voz de Dios por medio de la lectura y meditación en su palabra, la biblia. Una vez que la palabra de Dios penetra nuestras mentes y corazones, quedamos en condiciones de sumergirnos en momentos de oración, donde descargamos nuestro corazón delante de Dios, manifestamos nuestras necesidades, nuestras angustias, nuestro dolor, y por supuesto también manifestamos a Él nuestra gratitud por lo que ha hecho en nuestras vidas, en la de nuestras familias, etc. Es en estos momentos de oración privada donde alcanzamos un alto nivel de comunión con nuestro Señor, de esta forma el Espíritu Santo de Dios trabaja moldeando nuestros corazones, y de alguna manera que no siempre comprendemos, el nos capacita para desear sus planes para nuestra vida.
Estos planes y deseos de Dios para nosotros, jamás nunca se contraponen a los principios y mandamientos estipulados en su santa palabra, de tal forma que mientras mayor comunión con Dios experimentamos por medio de la oración y la lectura y meditación de la biblia, mas llegamos a conocer a Dios. Así que, si anhelamos que Dios nos conceda las peticiones de nuestro corazón, haríamos bien en comenzar dándole más tiempo al estudio de su palabra y a la oración privada, para que Dios nos ilumine y por medio de la acción de su Santo Espíritu nos haga realizar peticiones que están de acuerdo con su palabra, dicho de otra forma, de acuerdo con su voluntad.
Así que la invitación es tomarse muy en serio el estudio constante de la biblia e invertir a diario tiempos de oración, solo de esta manera podremos deleitarnos en la presencia de Dios.
Que Dios te bendiga estimado lector.